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domingo, agosto 25, 2013

Emprendedores del ganchillo

A muchas familias, la crisis las ha enfrentado a situaciones ajustadas. Ante la dificultad, hay gente que ha decidido arriesgarse y sacar nuevos negocios adelante. Son los conocidos como emprendedores, que han abierto diversos negocios en la ciudad. Uno de ellos es Lanaterapia, una tienda que trabaja la lana, los bordados, la calceta, el ganchillo o la costura y que se han especializado en los amigrumis, muñequitos hechos a mano en ganchillo. Estos trabajos comenzaron siendo una afición para Ana Luaces y ahora se han convertido en un negocio ante la crisis.
Ana Luaces se dedica a la estética, pero tras haber tenido una reducción de jornada y su marido, David Cancela, haberse quedado en el paro, han decidido convertir su proyecto realidad. "Nos veíamos muy ajustados, yo empecé a hacer muñequitos de estos, a enseñar por internet cómo se hacen y a compartir patrones. La gente más cercana empezó a pedirme cosas, un muñequito, que le bordase un babero o el mandilón del niño para el colegio. Al principio no cobraba nada porque lo haces por afición, pero después vimos ahí la ocasión. Juntamos el poquito dinero que tenemos y lo hicimos de manera oficial", explica.
La idea es que ellos venden los materiales para que cada uno haga lo que quiera. Si no sabe hacerlo puede asistir a uno de sus cursos y si es alguien "muy vago, muy vago, muy vago", por un módico precio, Luaces hace personalmente lo que desee el cliente. "La novedad, porque no vimos nada de este estilo en A Coruña, a pesar de que en Vigo sí que hay unas cuantas tiendas de esto, es que nos especializamos en amigrumis, que son muñequitos tejidos a ganchillo", explica. "Pero no solo hacemos eso, tenemos hilo para bordar, telas para punto de cruz, todo tipo de bordados, hilo de algodón, lanas de diferentes grosores con vista al invierno, diversos productos de ganchillo y demás".
La tienda abrió sus puertas al público hace una semana en el número 38 de General Sanjurjo al ver que las manualidades se han vuelto a poner de moda. "Hay un resurgir en este sector, estoy segura de que es por la crisis, que trae cosas malas, pero también trae cosas buenas. La gente ahora se para un poco más en hacerse sus propias cosas". Gorros, cuellos o chales son algunas de las manualidades que se pueden hacer o encargar en la tienda. También venden muñequitos de razas de perros, de Hello Kitty, de Stars Wars y un largo etcétera. "Esta es una buena propuesta para un regalo ya que se da un objeto muy personalizado y aún por encima hecho a mano".
La edades en el mundo de las manualidades también han variado. El público maduro ya no es el único interesado en este arte, sino que cada vez más, la gente de todas las edades decide crear sus propios diseños. "Antes, tener una conversación sobre el tema de ganchillar o bordar tenía que ser con una persona que pasase de los 60 años y hoy en día desde los 20 o los 30 años ya hay mucha gente deseando aprender y hacerse cosas.", aclara Luaces. "La verdad es que te sientes realizado cuando eres tú mismo el que hace algo y, después, lo muestras con orgullo". Fuente: La Opinión La Coruña.

martes, agosto 06, 2013

El emprendedor es un artista


La idea que tenían algunos  jóvenes empresarios cuando fundaron sus empresas, era la de desarrollar una idea de negocio disruptiva que resolviera la necesidad de ciertos colectivos de usuarios, ganar masa crítica de manera rápida y si tenían un algo de suerte vender la empresa a una multinacional y hacer caja.
Quieren seguir el ejemplo de la venta de portales españoles como Toprural vendido a HomeAway, por 14 millones de euros; BuyVIP a Amazon, por 70 millones de euros, o Tuenti a Telefónica también por 70 millones de euros.
Pero mientras les llega la gran oportunidad, tienen que elegir uno de los dos caminos siguientes, o entrar en rondas de financiación que permitan pagar los costes de operación y las inversiones de crecimiento, o frenar sus expectativas de crecimiento, asegurar un flujo de ingresos constante y ajustar gastos, para rentabilizar la empresa.
En ambos casos tienen que dar a conocer su negocio y su marca, para ganar notoriedad y clientes. La estrategia para hacerlo depende del tiempo que cada emprendedor pueda dedicar a promocionar su negocio, en lugar de estar realizando nuevos desarrollos funcionales o tecnológicos, de estar encima de las operaciones o de la atención al cliente.
El equipo fundador de una start-up es el mejor embajador de su marca. Tiene que tener dentro de su agenda de actividades semanales, las propias de un relaciones públicas. Tiene que salir a los medios, contar su historia, explicar qué ofrecen diferente del resto y por qué los productos o servicios que ofrece su empresa son la mejor opción de compra para sus clientes objetivo.
De la noche a la mañana, el emprendedor que estaba encerrado en su garaje engrasando los engranajes de la empresa y supervisando cada operación, tiene que delegar en su equipo de colaboradores, y convertirse el portavoz de la empresa.
Perder algo de control, para ganar en notoriedad. Realizar entrevistas, ofrecer charlas, participar en seminarios, en definitiva saltar a la palestra y convertirse en un artista.
De su capacidad de comunicación, de transmitir ilusión, de ofrecer un mensaje honesto y emotivo, además de la propuesta de valor de su empresa, dependerá el impacto mediático que obtenga y el interés del público objetivo.
En este país tenemos excelentes emprendedores que han sabido hacer estas actividades con éxito, y que han creado una comunidad de seguidores fieles a la persona, a través de los blogs personales en los que periódicamente escriben sus ideas y reflexiones. Algunos de los más populares son Javier Martín, Marc Vidal, Iñaki Arrola, Carlos Blanco o Jesús Encinar.
Todas estas personas han conseguido diferenciarse en la temática a la que se dedican sus empresas y en ser expertos en emprendimiento. Sus opiniones y consejos son ampliamente seguidos y apoyados o criticados por sus fans o detractores. Son las estrellas del rock del emprendimiento.
Tener ideas de negocio que llevar a la práctica porque ese es el camino que da sentido a su vida personal y profesional, es lo que define al emprendedor. Emprender no es una moda vinculada a los tiempos modernos, tampoco es una profesión, es una actitud, un estilo de vida lleno de riesgos. El emprendedor exitoso es por definición un artista, no hay otro camino y nunca lo hubo.Fuente: La Voz de Galicia

lunes, agosto 05, 2013

¿Necesitan todos los emprendedores un plan de negocio?

¿Qué es más importante, la flexibilidad para adaptarse al entorno o seguir la ruta marcada por el business plan?
El plan de negocio debería ser el libro de cabecera de un emprendedor: su carta de presentación ante los inversores, pero también el documento que sirva para aclararse a sí mismo todos los aspectos objetivos del negocio.
Ahora bien, ¿necesitan todos los emprendedores un plan de negocio? Algunos, especialmente los emprendedores tecnológicos, creen más en la acción que en la planificación, por lo que piensan que redactar un business plan es una pérdida de tiempo.
Para este tipo de emprendedores, es más importante la flexibilidad para adaptarse a cualquier situación que la rigidez de unos números plantados en una hoja de cálculo. Bien es cierto que todo negocio necesita de algunas líneas maestras para orientar metas y objetivos, pero si la realidad no cuadra con los números algunos prefieren prescindir del business plan, en lugar de despedir personal o cerrar el negocio.
Los que se alinean en el bando de la practicidad tienen el respaldo de algunos académicos. En la universidad de Berkeley, en California, el profesor Steve Blank imparte desde hace tres años el curso Lean LaunchPad, que defiende elvalor de experimentar a la hora de emprender en negocios nuevos. Se trata de un curso abierto, que se filma y cuelga online.
El curso se basa en la premisa de que los emprendedores (o aspirantes a serlo)deben conocer bien a sus clientes. Al comienzo del curso, los estudiantes plantean un producto o servicio, y después cada semana hablan con grupos de 10 a 15 personas para estudiar la aceptación. A partir de ese estudio de campo, los estudiantes modifican o refinan sus propuestas.
Esta forma de ver el emprendimiento se está extendiendo en las universidades norteamericanas. Cada trimestre se forman 75 profesores siguiendo esta metodología. Incluso la National Science Foundation (NSF) ha adoptado el programa para ayudar a los científicos a convertir sus ideas en negocios.
Otra cuestión relevante es: ¿alguien se lee los planes de negocio? Un clásico estudio de la escuela de negocios de la universidad de Maryland desalienta a todos aquellos que dedican multitud de horas a escribir su business plan.
Los inversores que reciben cientos o miles de propuestas cada año, apenas prestan interés al contenido del plan. Según el estudio, dado que toman decisiones en condiciones de alta incertidumbre, a la hora de evaluar por un proyecto se fían más de su experiencia, su instinto u otros canales de información que de lo que esté escrito en el business plan.
Esto significa que toda la documentación aportada, por ejemplo, sobre formación académica, experiencia laboral, previas inversiones de capital, habilidad para formar y dirigir equipos o incluso cuánto dinero necesitan para arrancar su start-up, apenas cuenta para los inversores.
Pero entonces, si el business plan no sirve para nada, ¿cómo se consigue el interés de un inversor? Ahí es donde entran en juego factores como lavalidación del mercado (evidencias de que el producto ha empezado a venderse, o al menos de que tiene potencial), las referencias (de otros inversores o emprendedores reconocidos), o incluso la ilusión que el inversor perciba en el emprendedor.
Autor Carlos Corredor.https://jcvalda.wordpress.com