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domingo, noviembre 25, 2012

Lo bueno , bonito y barato está de moda en los emprendedores


Lo bueno no tiene por qué salir caro. Esto es lo que opina Raúl Ortiz, consejero delegado de Dima. Su empresa dedicada a la comunicación acaba de lanzar una nueva línea de negocio para dar cobertura a pymes y autónomos con tarifas, según afirma, un 50% más bajas que en cualquier gabinete tradicional. "El ahorro no se consigue mermando calidad ni servicio, lo podemos aplicar al reducir hasta en un 100% los costes derivados de desplazamientos y reuniones, ya que todo el trabajo previo de definición de la estrategia comunicativa lo realizamos vía online".
Optimizar los recursos, construir estructuras más austeras y apostar por las nuevas tecnologías son clave para poner en marcha un negocio low cost. Bien lo sabe Rafael Torres, fundador de Mercado Actual, una web dedicada a la venta de productos informáticos, electrónica, imagen, consumo e instrumentos musicales. Este portal asegura ofrecer los precios más baratos del mercado en el 85% de los casos, gracias a un sistema xml que examina los importes de un centenar de portales de ecommerce. Todos los artículos se entregan en 24 horas en el domicilio del cliente. "Para lograrlo cuento con una compañía muy optimizada, apoyada en la tecnología. Actualizamos las bases de datos de los productos en tiempo real, lo que nos ayuda a controlar mejor las compras y las ventas. Nuestro sistema de gestión también se basa en la eficiencia. Cada empleado, cuando enciende su ordenador, encuentra las tareas que tiene pendiente realizar", explica Torres.
La difícil situación económica ha obligado a los consumidores a ser más susceptibles al precio. Por eso las compañías de bajo coste están viviendo su particular edad de oro. Plataformas de cupones, aerolíneas de bajo coste y comparadores de precios copan gran parte del universo online. Luis Diéguez quiso dar un paso más. Por eso decidió crear, hace dos años, Supertruper, una aplicación que permite hacer la compra de una forma inteligente. Su funcionamiento es sencillo: el usuario enfoca con la cámara de su smartphone el código de barras de cualquier producto y comparar su precio en distintos supermercados.
El modelo low cost no es algo nuevo. Lleva décadas compitiendo con el tradicional. El bajo coste propone un nuevo estilo de consumo. De ahí que las empresas que lo adoptan "reconfiguren la cadena de valor, cambiando las fuentes de ingresos y de gastos", aclara Rosario Silva, profesora de estrategia de IE Business School. "Son organizaciones que piensan en el producto de una manera más amplia, analizan lo que es esencial, lo que realmente pide el cliente. Cuentan con estructuras sencillas, planas con poco personal y sus sistemas de costes son muy austeros", añade.
Para un emprendedor, poner en marcha una empresa de este tipo puede ser una buena alternativa. Covadonga Castillo, experienced senior de Deloitte, explica que "generalmente el acceso al crédito está bastante restringido y los nuevos empresarios tienen que desarrollar un modelo de negocio acorde a sus posibilidades económicas. Esto implica buscar un proyecto con las mínimas inversiones iniciales y gastos fijos posibles". Eso sí, la mayor inversión que tendrá que realizar es en tecnología, pues resulta básico para este modelo.
No todas las firmas que se apellidan ‘low cost’ lo son realmente
Una compañía que lance ofertas sistemáticamente no tiene por qué ser una empresa de bajo coste. Ante el auge de este modelo, muchas organizaciones se han subido al carro del low cost con la intención de ganar volumen de negocio.
"En realidad no hay tantas empresas nacidas bajo este sistema, aunque sí se publicitan como tal. Se está explotando mucho el término", advierte Rosario Silva, profesora de estrategia de IE Business School.
Una empresa low cost se distingue por ofrecer productos desnudos de atributos y contar con organigramas sencillos. Los emprendedores que optan por fundar este tipo de compañías deben tener un perfil más financiero, porque han de tratar con fondos de inversión, capital riesgo, etcétera, mientras que el tradicional suele acudir a los bancos como vía de financiación. Además, estos empresarios cuentan con un rasgo internacional y no se limitan sólo a su área de influencia; buscan mayor notoriedad que los emprendedores ‘clásicos’, que pasan más inadvertidos. Otra de sus habilidades es que conocen y, en la mayoría de los casos, controlan las nuevas tecnologías que son esenciales como canal de comunicación ligadas a un crecimiento acelerado. Una de las claves para tener éxito cuando se monta una compañía de bajo coste es crecer rápido. Pero no a cualquier precio. Estos negocios se caracterizan por ser sostenibles: si vendes barato tu estructura de costes también debe estar ajustada.

Para llegar a ser próspero con una empresa low cost es esencial llegar el primero. Hacer marca es muy importante y tus clientes serán tus anunciantes.
Fuente: Diario Expansión