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jueves, septiembre 18, 2014

La valoración de una startup

En la vida de una startup siempre hay una primera valoración. Esa cifra con la que se sale al mercado casi en pañales, sin ese histórico de datos financieros en los que podemos basarnos para valorar la empresa. En esta ocasión me centro en la valoración de startups de hasta un año de vida, con esa idea incandescente, ese equipo talentoso que busca un plan de negocio capaz de cubrir un nicho de mercado donde el cliente esté dispuesto a soltar pasta.
Os puede venir a la cabeza las hazañas de esos emprendedores que han levantado algún que otro millón con solo una presentación en Powerpoint y, en un alarde de heroicidad, pensar que puedes ser el próximo. Pero probablemente no vaya a ser tu caso (y si lo es, ¡enhorabuena!). No te olvides que this is Spain. Olvídate de ese business angel que invertirá en tu startup basándose en una idea o empresa con tres meses de vida y con el capital social mínimo exigido para su constitución.
La financiación suicida ya no existe en España, si es que alguna vez existió, y nuestro angelito solo invertirá cuando las cosas empiecen a rodar, aunque se base en expectativas y tu facturación sea inferior a la de la tienda de cigarrillos electrónicos de la esquina. Como cifras orientativas, la valoración de una startup con menos de un año de vida y con un modelo todavía por definir está entre 300.000 y 500.000 euros a cambio de una participación minoritaria de entre un 5% y un 20 %.
No obstante, debes saber que es solo una cifra orientativa para que al terminar de leer este artículo dispongas de un número en tu cabeza. Pero nada más. Hay cientos de condiciones, factores y casos que desmontan esta cifra media. La valoración de tu startup es vital, ya que en esencia va a determinar qué porcentaje de tu empresa entregarás al inversor a cambio de su dinero (y algo de control). En esta etapa inicial el valor se aproxima a cero, pero sabes que su valoración es mucho más que esto. Veamos un ejemplo:
Una inversión de 100.000€ a cambio de un 10% de tu empresa. Esto implica una valoración "premoney" de 1.000.000€, pero esto no implica que tu startup valga ese millón de euros. El significado de esto es que, en estas valoraciones en etapas iniciales, la cifra es un reflejo más del potencial de crecimiento que de su valor real.
LA PRIMERA VEZ: VALORACIÓN DIFICULTOSA
La primera valoración de una startup en su fase semilla es uno de los momentos que marcan un antes y un después en la vida de un emprendedor.Es todo un hito. Es el resultado en forma de cifra de un proceso en el cual debemos incluir factores de muy diversa índole: desde rentabilidad, clientes, mercado y otros elementos económicos; hasta otros como aspiraciones, expectativas y... seamos sinceros, necesidades. 
¿Por qué es necesario valorar tu startup? No se trata de dar una cifra en función de ciertos factores y jugar al "cuánto me mide" sino que valoramos nuestra startup porque nos encontramos en ese punto en el que necesitamos crecer. Y para crecer, necesitamos financiación. Y esta financiación la vamos a obtener vendiendo una parte de nuestra empresa a alguien. Esa parte se llama participaciones (en forma de porcentaje de la empresa) y ese alguien, inversor, quien se convertirá en un socio de la misma a cambio de dotar a la empresa de una justa cantidad (y calidad) de recursos.
Y ahí está. Es ese preciso instante en el que te das cuenta de que se trata, ni más ni menos, de una venta. Valorar tu startup es concebir la empresa como un todo, ponerle un precio y enfrentarte a un mercado de inversores dispuesto a comprar una parte de ella. Punto y final. Cuanto antes seas consciente de ello, mejor. Y cito en este punto a Enrique Quemada (autor de varios bestsellers sobre compraventa de empresas) el cual refleja en una frase la realidad de esta situación:
"En los procesos de venta el precio sólo se conoce el día de la firma de la escritura de compraventa (a veces ni entonces), y hasta esa fecha todo es negociación."
Y esta es una de las principales claves de una valoración: la negociación. No obstante, tenemos trabajo previo que añadir a nuestra "to-do list" para  orientar una cifra bien fundamentada que sirva de punto de partida en esta negociación.
Otra manera sencilla de valorar tu startup será dejar que otros lo hagan por ti. Seguramente contemples pasar por algún proceso de aceleración (y financiación) de alguna de las aceleradoras de startups del momento. En las bases que aceptas a la hora de formar parte de sus programas se pactan las condiciones de participación e inversión y, por tanto, valoración de tu startup. Cada una de ellas ofrece un determinado valor a tu proyecto a cambio de un montón de recursos, mentorización, red de contactos, etc. así que tampoco podemos generalizar en estos casos sobre valoraciones ni participaciones.
¿QUÉ PUEDO HACER PARA VALORAR MI 'STARTUP'?
En este mercadillo de precios de startups, tenemos que basarnos en algo sólido que nos ayude a valorar la nuestra. Todavía no entran en juego fórmulas ni expresiones financieras, pero tampoco vamos a jugárnosla al "finger on the wind" y crear expectativas sobredimensionadas. El caso de las startups es un caso atípico. No tienen pasado y, por tanto, no podemos dotar de rigor científico al cálculo de la valoración, aunque sí podemos hacer algunas aproximaciones. Aún así, no se ajustarán al valor real de la empresa.
Es esencial conocer el valor de otras startups similares del mercado. Basarse en la competencia es una buena manera de establecer una cifra orientativa, de ver "por dónde van los tiros".  Esto debes untarlo de dosis de diferenciación y capacidad para justificar a esos compradores (inversores) que tu empresa es mejor y más segura que otras del sector. Debes saber que cerca del 80% de las inversiones que se realizan no generan ganancias y esto dota al mercado inversor de una mezcla explosiva entre miedo y avaricia que no es nada fácil de gestionar. Los inversores nunca van a calcular el valor intrínseco de tu startup, sino la rentabilidad potencial que pueden obtener de la misma.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA VALORACIÓN
Sin duda, la actividad que hayas llevado a cabo hasta el momento y el sector en el que se encuadre tu negocio serán factores que determinarán en gran medida el valor de tu startup. Sin embargo, los inversores olfatean con mucho entusiasmo los siguientes aspectos:
-  Talento del equipo emprendedor. Esto no lo vas a valorar tú a menos que seas capaz de traducir tus capacidades (y ego) en cifras de negocio. La experiencia y reputación dentro del mundillo startupil es un factor de éxito muy importante, tanto o más que la idea que estés desarrollando.
La rentabilidad. Una obviedad. Los inversores no van a invertir en tu negocio si no creen que ese riesgo que van a asumir se les verá recompensado en un futuro. Toda inversión, como su nombre indica, es eso, una inversión de recursos que espera tener un retorno, generalmente económico.
El mercado. Si el mercado objetivo de tu negocio está "caliente" y su tamaño potencial es elevado, la valoración de tu empresa se verá recompensada. Mercados típicos de las startups hoy en día en los que se observa un crecimiento notable son: software, las telecomunicaciones, internet, la biotecnología, la nanotecnología o las energías renovables.
- La escalabilidad. Está íntimamente relacionado con el crecimiento de la empresa e implica directamente a la rentabilidad y a los clientes (o usuarios). Será fundamental destacar el potencial crecimiento de la empresa para una buena valoración. Una startup con mayor tracción de usuarios presentará siempre una mejor valoración.
El canal de distribución: Puede que tengas un producto en una fase muy incial, pero también es posible tengas un buen canal de distribución, potente y en marcha. Quizás no tengas ventas, pero una fan page en Facebook con 300.000 "likes" ayudará mucho a asegurar tus primeros clientes.
Y sobre todo, pide ayuda. Asesórate de la mano de abogados, contables, asesores fiscales y gente más experimentada que tú. Habla con otros emprendedores y consulta todo aquello que no sepas. El mundo emprendedor y de las startups ha abierto nuevos horizontes también para bufetes de abogados y otros especialistas, que poco a poco van tomando conciencia de esta nueva realidad y ofrecen servicios muy concretos y útiles para emprendedores. Rodéate de gente buena y capaz. En esencia, serás tan bueno como lo sea tu equipo.
"BLACK ON THE WHITE AND GREEN ON THE BANK"*: LA NEGOCIACIÓN
Hasta el momento en el que se firme ese nuevo pacto de socios no podremos asegurar cuánto vale nuestra startup. Será entonces cuando alguien habrá pagado una cierta cantidad a cambio de ese porcentaje. A lo largo de este tira y afloja se acordará el valor y, finalmente, se firmará con el consentimiento de todas las partes.
En todo este proceso intervendrá un factor esencial en la valoración que todavía no hemos mencionado: la química entre el emprendedor y el inversor. Esta química será mucho más incendiaria si en todo momento reina la honestidad y transparencia. Es obvio que vamos a querer hinchar nuestro valor con pitches ensayados al milímetro y con muestras de seguridad de éxito al inversor, pero debemos ser sensatos y, sobre todo, consecuentes. Valoraciones  y previsiones no realistas generarán ambientes de trabajo corrosivos que acabarán afectando a las futuras rondas de inversión.
De todos modos, sea cual sea el valor que el mercado dé a nuestra startup,en esta primera valoración vamos a tener el poder de decisión. No dependes de nadie más que de ti y de tu equipo. Vas a poder aceptar (o no) esa primera inversión privada, que conlleva esa primera valoración. En la siguiente valoración ya te basarás en datos económicos, además de contar con nuevos socios inversores en tu empresa quienes, de un modo u otro, también tendrán cierta capacidad de decisión. Vía: Pablo Penades