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lunes, octubre 31, 2011

Peripecias del emprendedor


Según el periódico Expansión, las reformas más solicitadas por los empresarios son la rebaja del coste del despido; el recorte de las cotizaciones a la Seguridad Social y, en general, de los impuestos; la defensa de la unidad de mercado, y la reducción de las administraciones y del déficit público, entre otras demandas frecuentes de los empleadores.
No obstante, entre todas las propuestas la que más titulares de prensa se lleva es la rebaja de los costes del despido. Siempre ha tenido impacto social, pero, especialmente, en estos momentos, cuando hay cinco millones de parados. De hecho, ésta fue la propuesta empresarial que quedó en la opinión pública tras la rueda de prensa que hizo el presidente de CEOE, Juan Rosell, el pasado día 19 para presentar sus propuestas a la opinión pública.
Es más, la patronal está molesta porque, en su opinión, los medios de comunicación sólo atendemos a esta reivindicación, dejando a las demás en segundo plano. Incluso, CEOE achaca a ésta y otras cuestiones, como las descalificaciones del colectivo en algunos libros de texto, sobre lo que informa hoy EXPANSIÓN, la supuesta mala imagen que tienen los empresarios entre la opinión pública.
Por ésta, y otras muchas razones, cada vez es más frecuente que las diversas organizaciones que representan a este grupo social, como CEOE, Cepyme, las Cámaras de Comercio o el Círculo de Empresarios demanden a las administraciones y a los partidos políticos que tomen medidas para mejorar su imagen como creadores de riqueza y prosperidad para la sociedad. Para que se destaque también el papel del emprendedor, del que arriesga.
La imagen del empresario con el bombín y el habano que pisa la cabeza del trabajador se quedó en la Transición a la Democracia. Sobre todo, porque, con la transformación económica de España y los procesos de reconversión de la industria obsoleta, muchas familias comprobaron, y comprueban como autónomos, lo que representa poner en marcha un negocio. Un fenómeno que ayudó a consolidar la clase media y que, precisamente, la gravedad de la crisis amenaza muy seriamente.
Los problemas para los emprendedores no están en la imagen pública de los empresarios, sino en las dificultades que tienen para poner en marcha un negocio. Por ejemplo, la falta de financiación, como en repetidas ocasiones han señalado la patronal de la pequeña y mediana empresa (Cepyme) y las organizaciones de autónomos. Un problema cuya solución tienen otras empresas, como son los bancos y cajas de ahorros. Incluso, las exigencias de la zona del euro para elevar la recapitalización en el sector financiero va a aumentar la escasez de créditos.

jueves, octubre 27, 2011

Convenio para promover el emprendimiento



El presidente de la Fundación Universidad-Empresa (FUE), Arturo Fernández, y la rectora de la Universidad Nebrija, Pilar Vélez, han firmado hoy un acuerdo de colaboración para promover el emprendimiento y mejorar la empleabilidad de los estudiantes y graduados de la Nebrija.

Con la firma de este acuerdo, que tendrá una vigencia inicial de tres años, se pretende facilitar la inserción laboral de los universitarios a través del desarrollo de programas específicos para los alumnos y graduados de la Nebrija, que incluirán, entre otras actividades, la realización de prácticas en empresas, tanto presenciales como no presenciales. Éstas últimas se llevarán a cabo en el marco del Programa e-Start que, promovido por la FUE, prevé la resolución de casos prácticos reales propuestos por empresas y otras instituciones, a través de una plataforma 2.0 y bajo la supervisión de un equipo de tutores académicos.

Además, y con el fin de promover la actividad emprendedora entre los universitarios, se pondrá en marcha un Master Universitario en Emprendimiento e Innovación, y se  colaborarán en la extensión internacional de las actividades de emprendimiento desarrolladas por ambas instituciones.

Arturo Fernández ha subrayado la importancia de promover la cultura emprendedora ya que “el camino que debemos recorrer hacia una economía saneada y sostenible pasa, entre otras, cosas, por la creación de nuevas empresas”. Así, el presidente de la Fundación Universidad-Empresa, ha señalado la necesidad de contar con jóvenes “que apuesten por la iniciativa empresarial y decidan contribuir con sus ideas y trabajo a impulsar el papel de las pymes en la economía española”.
Por último, el convenio contempla la extensión a los becarios de la FUE de los programas de Español para Extranjeros impartidos por la Universidad Nebrija.



La FUE atiende retos y oportunidades
La Fundación Universidad-Empresa fue creada en 1973 por la Cámara de Comercio de Madrid. Actúa en el marco del mundo académico y empresarial con el objetivo de fomentar las relaciones entre ambas partes y atender los retos y oportunidades que se generan de esta relación.

En la actualidad, la actividad de la Fundación se centra en cuarto áreas fundamentales: la formación en diferentes campos de interés empresaria; el empleo, incorporando anualmente a más de 3.000 estudiantes universitarios y recién titulados en más de 400 empresas, instituciones y organismos; la innovación, con acciones relacionadas con la gestión de contratos de investigación universidad-empresa, el asesoramiento en I+D+i y la inserción profesional de doctores, doctorandos y tecnólogos en empresas, y el emprendimiento realizando actividades de sensibilización, orientación, asesoría y apoyo para la preparación de planes de empresa y puesta en marcha de iniciativas empresariales.

miércoles, octubre 26, 2011

Ser emprendedor en el pueblo donde no siempre se ha vivido


Seis de cada diez emprendedores del medio rural no ha vivido siempre en estos entornos, según se desprende de un estudio iniciado en 2009 por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente (FFRF) para detectar las oportunidades de negocio en este tipo de territorios.
El mismo estudio revela que sólo el 13,1 % de los emprendedores estudiados no ha salido nunca de los pueblos, si bien según ha señalado a Efe el responsable de "Emprender para conservar", Gonzalo González, algunos han pensado que, antes los cambios que se están produciendo, para "seguir viviendo en estas zonas hay que emprender".
González ha insistido en que en el colectivo de emprendedores "hay de todo", desde gente que estaba "hasta arriba en la ciudad" y ha visto una oportunidad en estos entornos hasta aquellos que se han formado fuera y han decidido volver.
De la investigación, que se ha desarrollado en zonas de alto valor ecológico de 343 municipios de Toledo, Cuenca, Guadalajara, Cáceres, Badajoz, Huelva, Sevilla, Jaén y Burgos, se desprenden otros aspectos del perfil de los emprendedores rurales, como que la mayoría son hombres y que tienen una edad media de casi 37 años.
Según el estudio, el territorio rural español, que ocupa el 85 % de la superficie de España, demanda empresas relacionadas con el sector agrario, el industrial y el de servicios.
En concreto, se ha detectado la necesidad de reconvertir actividades agrarias y ganaderas, con negocios como la creación de granjas escuelas, granja de huevos ecológicos, producción artesanal de quesos, explotaciones vinícolas, transformación de productos agropecuarios o redes de distribución y venta.
En el sector industrial, la oportunidad puede estar en crear empresas para rehabilitar inmuebles, talleres artesanos, negocios de instalación y mantenimiento de placas solares o de producción y utilización de biomasa.
Por su parte, en el sector servicios se demandan negocios de atención a personas dependientes, de gestión de formación, servicios turísticos, de gestoría y administración, de transportes o restaurantes especializados, entre otros.
Gracias al proyecto de la FFRF, durante los dos últimos años ya se han generado 16 negocios y se ha asesorado a más de cien interesados en crear su propia empresa en distintos sectores.
Además, se ha formado a 180 asesores de emprendimiento rural y se ha dispuesto una web, www.emprendeparaconservar.com, que incluye unas 6.000 fichas de recursos y servicios territoriales.
El objetivo es ayudar los interesados a montar su negocio en zonas rurales, con información sobre las oportunidades de negocio, las subvenciones, los servicios con los que cuenta cada zona e, incluso, ofertas de empleo por cuenta ajena.
Esta aplicación también incluye una serie de "emprendedores destacados" con los que los interesados pueden contactar para conocer las claves del negocio e implantarlos en otras zonas.
El informe de la Fundación señala también las principales barreras para empezar un negocio en el mundo rural-natural, como el localismo, el aislamiento, la falta de información sobre el medio rural o sobre las iniciativas más adecuadas para emprender, así como las carencias de conocimiento propuestas novedosas.
La Fundación ha puntualizado una serie de mejoras necesarias en el medio rural como ofrecer más información y posibilidades, promover cambios de actitud, desarrollar la creatividad y la originalidad y fomentar valores asociados a la tenacidad y capacidad de superación personal, entre otros.
Para el futuro, la FFRF se plantea continuar con los cursos de formativos, para generar más asesores y ayudantes, realizar estudios concretos para dar a conocer las oportunidades de cada territorio y facilitar más información local, para lo que plantean dar a conocer los más de 8.000 pueblos españoles. /EFE.ABC

lunes, octubre 24, 2011

Cómo ser emprendedor y no morir en el intento

Uno de los mejores videos de Motivacion para Emprendedores (Como ser Emprendedor) Una veintena de emprendedores hablan sobre sus inicios y dificultades, realmente conmovedor.

miércoles, octubre 12, 2011

Emprender en modo 'start-up'


En España no hay muchos jóvenes emprendedores. Sólo el 4% se atreve a dar el salto, según datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), una cifra muy inferior a la mayoría de los países europeos y preocupante si se tiene en cuenta que el Eurostat sitúa la tasa de paro juvenil de nuestro país en el 34,7%. La crisis se ha llevado por delante a muchos empresarios, y la falta de financiación ahoga a muchos negocios emergentes.
Pese al pesimismo, aún quedan jóvenes que se deciden a buscar empleo por su cuenta. La filosofía de las empresas 'start-up' ha calado, y cada vez son más los convencidos de que una idea puede salir adelante con dos empleados y poco dinero.
"El objetivo no tiene que ser buscar financiación, sino clientes", afirma contundente Lucas Rodríguez Cervera en el taller de empresas 'start-up' del Día del Emprendedor, organizado por la Escuela de Organización Industrial (EOI). El empresario defiende que el negocio ideal es aquel que sale al mercado con lo mínimo y escucha a los clientes, adaptándose a sus propuestas y necesidades. Aunque esté sin terminar. La empresa puede mejorar y completarse, y cuando eso ocurra ya tendrá clientes.
Otra de las claves de este tipo de empresas es que cualquier idea se puede resumir en poco más de tres minutos, nada de planes de negocio de más de 200 páginas. El concepto es hacer un esquema visual y sencillo que cualquiera pueda entender. Un nuevo modo de crear empresas que lleva revolucionando el mercado en los últimos años y que en España ha seducido a los más jóvenes.
Además, el modelo 'start-up' cuenta con una ventaja añadida en tiempos de crisis: si el negocio no funciona, el emprendedor se dará cuenta antes y la pérdida económica será menor. Aunque según Lucas Rodríguez, hay que asumir que desde un principio lo más normal es que la empresa no funcione y "tener la mente abierta a los cambios"./ El Mundo

lunes, octubre 03, 2011

Emprendedores de garaje

Un reportaje de F. Diaz Villanueva. Intereconomia
No solo Apple nació en un garaje, también lo hicieron Hewlett-Packard, Amazon o Google. La costa Oeste de Estados Unidos es la de jóvenes visionarios. Lo cuenta en ALBA Fernando Díaz Villanueva.
La mayor parte de las empresas de nuestros días ha nacido en espacios pequeños y modestos: en talleres, en buhardillas, en el muelle de un puerto o en el garaje de un joven y ambicioso emprendedor.
Y esto no es algo de hace 100 años, sino de ahora mismo. Muchas de las empresas tecnológicas más admiradas y que más valen en Bolsa empezaron de la nada en garajes. ¿Y por qué en un garaje? El garaje es, en la cultura norteamericana, un lugar central de la vida familiar casi tan importante como la cocina. Es acogedor, está lleno de cosas y, como allí son grandes, sirve de cuarto de juegos y experimentación para los jóvenes de la casa.
En 1939, dos amigos de California, Bill Hewlett y Dave Packard, que se acababan de graduar en ingeniería eléctrica por la Universidad de Stanford, mataban el rato en el garaje de uno de ellos experimentando con cachivaches eléctricos. Simplemente hacían pruebas y más pruebas hasta que se les ocurrió fabricar un novedoso oscilador de audio de precisión. Les salió tan bien que buscaron un cliente al que vendérselo. Dieron con Walt Disney, que estaba en aquellos momentos preparando el rodaje de “Fantasía”. Como la película, una obra maestra de la animación musical, era muy exigente en todo lo relativo al sonido, les encargó ocho osciladores.
Disney sabía que los jóvenes de Palo Alto lo harían bien, él mismo había empezado, 15 años antes, su negocio de producción de películas en el garaje de su tío Robert en Los Ángeles. Y así fue. Hewlett y Packard se asociaron, juntaron 538 dólares y fundaron el que hoy es el mayor fabricante de ordenadores del mundo.
Se jugaron a cara o cruz cuál de los dos apellidos figuraría primero. Ganó Packard, pero luego pensaron que sonaba mejor poniendo antes Hewlett Disney les pagó 71,5 dólares por cada oscilador, lo que hizo un total de 572 dólares, con los que montaron la empresa y aún les quedaron 34 dólares para reinvertir en el alquiler de un garaje un poco más grande en el valle de Santa Clara. Acababa de nacer Hewlett-Packard Company, la primera empresa de lo que, con el correr de los años, se conocería como Silicon Valley.
Una furgoneta Volkswagen
No muy lejos de allí, en el número 2066 de Crist Drive en Los Altos, un pequeño suburbio de San Francisco, vivía a finales de los sesenta un inquieto adolescente llamado Steve Jobs. Cohabitaba con sus padres de adopción, Paul y Clara, y, aunque no era un gran estudiante, le sobraba iniciativa para todo.
Jobs se tomó la libertad de telefonear personalmente a Bill Hewlett, ya convertido entonces en un magnate de la industria electrónica, para contarle algunos proyectos que tenía en menteHewlett, gratamente sorprendido por el arrojo del chaval, charló con él unos minutos y le ofreció trabajar en su compañía como aprendiz durante el verano. Allí conoció a Steve Wozniak, un joven ingeniero cinco años mayor que él, y pronto se hicieron amigos.
Wozniak era un superdotado para la computación, pero carecía de las cualidades empresariales de su tocayo. Donde uno veía desafíos técnicos, el otro veía oportunidades empresariales.
Gracias a su experiencia estival en la fábrica de Hewlett-Packard, Jobs conoció al detalle cómo funcionaba la todavía incipiente industria informática. Empezó entonces a atrapar ideas aquí y allá y a juntarlas dentro de su cabeza. El negocio no iba a estar en los grandes computadores del tamaño de un armario, sino en pequeños ordenadores personales cuyas funciones pudiesen condensarse en una sola placa base. Wozniak al principio era escéptico pero terminó convenciéndose por las extraordinarias dotes persuasivas de su socio.
El problema es que, para hacer realidad su diminuto ordenador personal, necesitaban dinero con el que comprar los componentes. El banco no se lo iba a prestar a dos estudiantes, así que vendieron los únicos activos que poseían: Wozniak, una calculadora científica; y Jobs, una furgoneta Volkswagen pasada de kilometraje. Consiguieron 1.300 dólares y se encerraron en el dormitorio de Jobs para ir ensamblando el prototipo. A los pocos días se quedaron sin espacio. Además, andaban trasteando con un soldador con el que fijaban los circuitos, así que tuvieron que mudarse al garaje.
El padre de Jobs tenía la afición de restaurar coches antiguos, y lo hacía en el garaje de casa, de modo que Steve tuvo que tirar nuevamente de labia para convencerle de que se lo dejase para su gran proyecto microinformáticoEl resultado compensó el esfuerzo. Entre ambos consiguieron crear un ordenador completo en una simple placa. Sólo faltaba que alguien estuviese dispuesto a pagar por él. Jobs se puso en marcha, encontró una pequeña tienda para aficionados a la informática casera en Mountain View y consiguió colocar allí 50 de sus placas, a 500 dólares la unidad. Ya tenían producto, cliente y tecnología propia, tan sólo les faltaba la empresa, pero, ¿cómo llamarla? Una opción era Jobs-Wozniak Computers, pero no convencía a ninguno de los dos, así que se dieron unos días para pensárselo, y si no se les ocurría ningún nombre la llamarían Apple (manzana), que es el nombre con el que la terminarían registrando el 1 de abril de 1976.
Uno elevado a cien
Veinte años después de aquel día histórico, un joven analista financiero de Nueva York conducía de Texas al estado de Washington. Se llamaba Jeff Bezos y le rondaba por la cabeza la idea de aprovechar la recién nacida internet para vender libros y otros artículos que se vendían en grandes cantidades por catálogo.
En la carretera trazó el plan de negocio y, según llegó a Seattle, se puso a trabajar en ello. Al ser una empresa de internet, no necesitaría mucho espacio, apenas un par de ordenadores, un buen servidor y una conexión a prueba de bombas.
El lugar elegido para arrancar fue el garaje de su casa en Bellevue, un suburbio a las afueras de Seattle. Así nació Amazon.com durante el verano de 1995.
El negocio se basaba en ofrecer todos los libros del mercado a un precio rebajado, mientras que las mejores librerías del país contaban con un catálogo de no más de 200.000 títulos y, además, había que desplazarse, hacer cola en la caja y cargar con los libros de vuelta a casa. Amazon, que aspiraba a convertirse en “la librería más grande de la Tierra”, vendía cualquier libro a través de internet y se lo llevaba al comprador a su domicilio. En un país extenso y habituado a comprar por correo, algo así tenía que funcionar, y funcionó.
En un lustro era ya una de las empresas de internet más grandes del mundo, y hoy, 15 años después, es el mayor minorista del mundo. Amazon vende de todo, y no sólo libros –fácilmente descargables en su lector Kindle–, emplea a 35.000 personas y se ha extendido por todo el planetaUnos meses después del nacimiento de Amazon, dos estudiantes de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, se pusieron a trabajar en un novedoso buscador de internet. Lo hicieron porque los que había entonces no les convencían lo más mínimo. Buscaban una cosa y los resultados no solían tener nada que ver con ello. Partieron de cero inventando una nueva tecnología a la que llamaron PageRank, que medía la relevancia de una página web por el número y la importancia de otros sitios web que enlazaban con esa página.
Sobre este principio crearon su buscador, al que llamaron Google, una derivación del término “gúgol”, que es como, en matemáticas, se denomina al uno seguido de cien ceros o uno elevado a 100.
Aunque parezca mentira, ni Page ni Brin pensaron en hacerse ricos con el hallazgo, es más, querían deshacerse de él cuanto antes para continuar con otros proyectos.
Trataron de vender su logaritmo a Excite, uno de los buscadores que entonces estaba de moda, pero sus ejecutivos no creyeron que mereciese demasiado la pena el trabajillo de unos universitarios y rechazaron la ofertaEl portazo de Excite les llevó a centrarse en la mejora del buscador. Hicieron entonces dos cosas. Primero, se encerraron durante el verano de 1998 en el garaje que una amiga tenía en Menlo Park, un suburbio a sólo seis kilómetros de Palo Alto. Y segundo, fundaron una empresa con la que conseguir financiación. No ha pasado tanto tiempo, tan sólo 13 años, y hoy Google es el rey de internet y el sitio más visitado del planeta.
El mundo moderno debe mucho a las empresas de garaje o garage startups, frágiles plantas que sólo prosperan en ambientes donde se junta el amor por la innovación, la voluntad de crear y la libertad para hacerlo. El dinero no es tan importante como parece. Ninguna de ellas empezó con grandes créditos, sino con grandes ambiciones y, sobre todo, en un mundo que les era propicio: la Norteamérica del siglo XX.